viernes, 8 de abril de 2011

Taller de peronismo. "...a lo único que no estamos dispuestos es a no discutirlo"

Facultad de Ciencias Sociales.

Universidad de Buenos Aires.

Seminario:

Taller de Peronismo. Aproximaciones a un estudio”


Venimos a saldar una deuda histórica de la universidad con nuestro pueblo argentino, pero también con el latinoamericano. Sentimos la necesidad imperante de reponer al peronismo en el estante que corresponde a los movimientos populares latinoamericanos. Debemos acercar a nuestros compatriotas y pueblos hermanos una visión del peronismo acorde a el rol liberador que ha ejercido en nuestro país, que ha sido y es deformada de mil maneras, sea por la academia, sea por los monopólicos medios de comunicación
Interpretar la originalidad del fenómeno peronista a través de sus propios textos, de su propia "producción" y tratar de leerlo desde adentro es uno de los objetivos de este taller para poder comprender sus motivos y razones. Y de ese modo poder observar su complejidad y su planificación casi obsesiva de todas las aristas de nuestra realidad, hace que de cada tema a explorar el peronismo haya dejado una marca, ya que se ha ocupado de muchísimos problemas de nuestra argentina. Esto contrasta notablemente con la improvisación y debilidad estratégica de muchos de sus detractores u opositores.
Nuestro desafío es debatir o reponer el debate sobre Perón y el peronismo, no para canonizar a Perón y fijar una sola mirada sobre el peronismo o una versión dominante que se piense como "verdaderamente peronista" por sobre otras maneras también cálidas de concebirlo. Sabemos que todas las versiones de un mito son verdaderas. Al mismo tiempo, nuestro desafío, al sondear en los textos originales del peronismo, está mucho más allá de presentar una lectura prolija o políticamente correcta prefabricada para hacerla rumiable y fagocitada académicamente, tampoco una previsible visión "supuestamente de izquierda" del peronismo para terminar odiando a Perón por no ajustarse a tales teorías sin comprender las razones, los orígenes y los motivos que el peronismo lleva consigo.
No hemos tenido en nuestra universidad la oportunidad de leer a Perón de primera mano. Sus textos no tienen lugar en las bibliografías de las materias que cursamos, siempre leemos interpretaciones sobre lo que Perón dijo o hizo. Rara cosa, ya que la UBA siempre se caracterizo por leer en principio las fuentes primarias y luego las interpretaciones. Para todo hay una excepción y esa es la lectura de los textos de Perón.
En este taller trabajaremos con los textos peronistas originales e iremos una vez más a la fuente y pondremos los 
pies en ella como trabajadores del pensamiento que buscan armar un conocimiento que aporte a un país mejor.

Concebimos este Taller de Peronismo en homenaje a la memoria de nuestro compañero Néstor Kirchner, uno de los grandes nombres y hacedores de nuestra independencia y, como un aporte, para saldar una deuda histórica de la Universidad Nacional de Buenos Aires con un gran patriota: el General Perón y su obra

Taller de Peronismo 
"a lo único que no estamos dispuestos, es a no discutirlo"



El formato es semanal, una semana con invitados y la otra de discusión y trabajo sobre los textos.
Facultad:  Ciencias Sociales. Sede Constitución. Santiago del Estero
Lugar: Hall central
Dia: Viernes 20hs
Inauguración: 15 de Abril 2011
Coordinación del taller: Gastón Salcedo y Juan Olivera
Organizan: La Cámpora Sociales- Estudiantes-Graduados- Docentes
Contacto: Lacamporasociales@gmail.com / Lacamporagraduadosfsoc@gmail.com

Ver programa y actualización de cronograma en:
lacamporasociales.blogspot.com / lacamporagraduadosfsoc.blogspot.com 


Trayectos y recorridos.

Nos sentimos parte de una larga tradición de lucha por el conocimiento que podemos remontar desde aquella bisagra que significó para nuestras universidades públicas las Cátedras Nacionales donde surgen nuevas maneras de pensar muestro país, nuestra región y las diversas líneas de interpretación de los fenómenos populares.
Pasado ese plomo sangriento de la dictadura militar, que dejó mudas las voces y a los cuerpos exiliados, retornamos a la democracia. La universidad fue entonces intervenida por el radicalismo, donde a la vez de buscar dejar de lado la atroz experiencia de la dictadura, también aprovechó la ocasión para dejar atrás a las incipientes formas nacidas en el seno de las experiencias populares que se expresaban en la universidad y eran desechadas, rotulándolas peyorativamente como emanaciones autoritarias, clientelares y populistas de una época pasada. Así, la universidad radical quiso aferrarse a un ideario democrático liberal (más liberal que democrático) que estuviese atornillado a las complejas estructuras burocráticas de ascenso y promoción, y que aún hoy, siguen vigentes en el poder silencioso de las jerarquías administrativas, en las fosilizados cronogramas curriculares de las materias, en los alienados programas sin ligazón con la realidad y rellenos de bibliografías norteamericanas y europeas, que analizan y dictaminan juicios sobre nuestras prácticas sociales. En resumen, una UBA, no ya aquella Universidad Nacional de Buenos Aires que condujera el gran Rodolfo Puiggrós que tenía al forjista Arturo Jauretche en EUDEBA entre otras importantes figuras del pensamiento Nacional, sino una de profesores acomodados que hicieron buenas migas con aquella intervención alfonsinista de Delich primero y de Shuberoff después.
Los años 90 fueron dramáticos no ya por las balas, si no por los ajustes económicos y el desprecio hacia la universidad argentina que mostró el gobierno neoliberal menemista que mandaba a lavar los platos a los científicos del CONICET. Ya no mataban a los estudiantes, ahora se los elitizaba, mientras se daba el parte de defunción de la universidad pública entera. La cultura universitaria de estos amos fue de resistencia al neoliberalismo. A la defensiva de los ajustes y recortes presupuestarios y a la menemista Ley de Educación Superior. La coyuntura nos ponía en jaque todos los días obligándonos a movilizarnos por las constantes acechanzas que nos ponían al borde de la privatización de la educación.
La Cátedra Libre del Che fue un interesante movimiento, que en esos finales de los 90 intentaba volver a pensar algunas cuestiones, ya que percibíamos que no alcanzaba con defendernos sino que también teníamos que cuestionarnos a nosotros mismos. Porque el individualismo neoliberal se nos estaba metiendo dentro de nuestras lógicas, y si bien, estábamos logrando que no se privatice la educación, nos estábamos volviendo individualistas nosotros mismos al encerrarnos y aislarnos en las universidades dando una lucha reducida y sectorial.
A ese gesto de cátedra del Che, le siguieron otras como la de Walsh y la de Cooke que sumado a lo anterior eran líneas que nuevamente intentaban reconstruir los lazos que nos ataban indefectiblemente con nuestro pasado y nuestras raíces populares, deslizándonos hacia la compresión de algunas sendas transitadas por el peronismo y particularmente de autores enrolados en esa fuerza política.

El estallido popular del 19 y 20 de Diciembre del 2001 no solo terminó con el patético gobierno de De la Rúa, sino también fue un viraje conceptual para la sociedad entera que rompió con los parámetros del pensamiento único del neoliberalismo económico, la partidocracia electoralera, y una nueva revalorización del Estado como mediador en la crisis. Al mismo tiempo se estaban desarrollando un sin número de experiencias sociales de base solidaria y movimientos sociales vinculados al desempleo, a la falta de vivienda y a la inclusión social y de género. Esta vez el cataclismo social había alcanzado también a las universidades y a su fuerza más viva: los estudiantes, y estos lejos de mostrarse meramente movilizados se integraron de lleno a los distintos movimientos sociales emergentes y al fenómeno de las asambleas barriales.
Para la Universidad, específicamente, el fin del gobierno de la Alianza significó el colapso del radicalismo partidario estudiantil encarnado en la Franja Morada y un pequeño e incipiente proceso de cuestionamiento estructural político-académico que se extiende hasta hoy.
Por otra parte, desde la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, el 25 de Mayo de 2003, desde el gobierno se proyecta una línea política clara y alternativa a las antiguas políticas universitarias emanadas de los ejecutivos, por un lado, en lo concerniente a la relación Poder Ejecutivo – Universidad, y esto se debe al rol preponderante que ha retomado el Estado sobre los poderes sectoriales y corporativos, por otro lado, se funda una revisión del peronismo donde el santacruceño será un puente generacional con aquella juventud maravillosa de los años 70 y la generación del Argentinazo del 2001, donde el la lucha por los derechos humanos, el desempleo y la revalorización del Estado frente a los poderes políticos y financieros externos, serán los ejes principales de la nueva agenda política.
Hoy vemos necesario repensar, a luz del kirchnerismo, la tradición del peronismo, o el kirchnerismo, a la luz del peronismo. Para repensar el nuevo peronismo que es el kirchnerismo. Porque cada generación debe repensar sus tradiciones no para decir lo mismo, sino para sacar sus propias y nuevas conclusiones. No venimos acá para decir lo mismo que lo que ya se dijo, sino para tratar de reflexionar sobre el peronismo y la relación que tiene con el kirchnerismo, como algo novedoso, que viene a transformar la patria, para siempre, como lo hizo el peronismo hace 66 años, aquel luminoso 17 de octubre de 1945.
Finalmente, señalamos como rasgo distintivo de este período, que se da una interesante referenciación después de mucho tiempo, entre los estudiantes y el gobierno nacional, que reaviva la posibilidad de pensar una universidad estrechamente ligada a los intereses nacionales y populares, formando parte del proyecto de nación y su desarrollo, consustanciada, asimismo con el pensar y el sentir sudamericano que nos inspira y nos guía, en este bicentenario de las grandes gestas patrióticas del continente.




Programa Preliminar

1.El Profesor Perón.

La trilogía textual

-Apuntes de Historia Militar

-La guerra Ruso- Japonesa

-Toponimia patagónica de etimología araucana.


2. El conspirador imberbe

-Lo que vi de la preparación del golpe de 1930

-EL G.O.U. y la revolución del ´43

-La biblioteca de Perón

-Carta con motivo de la muerte del Comandante Ernesto "Che" Guevara.

-Forja sobre la revolución de 1943


3.El amigo de los trabajadores

-La Secretaria de Trabajo y Previsión Social

-El terremoto de San Juan: Evita y Perón en el Luna Park.

-Perón y los sindicatos.

-¡Perón está en la radio!.


4. El 17 de octubre, "el primer trabajador..."

Miradas sobre el 17 de octubre:

-Scalabrini Ortiz, el subsuelo de la patria sublevada.

-Jauretche, carta de FORJA.

-Ezequiel Martínez Estrada, los habitantes del sótano.

-Cipriano Reyes, testimonios.

-Félix Luna, El 17...

-Perón en los balcones de la Casa Rosada.


5. Debate sobre los origenes del peronismo.

-Germani, subdesarrollo y modernización.

-Di Tella, el trabajo de las elites.

-Murmis y Portantiero, sobre los origenes del peronismo-

-Abelardo Ramos/ Laclau, nuevas identidades e izquierda nacional.

-Perón, retrospectivas.


6. Los gobiernos peronistas: "un modelo justicialista para el mundo"

-Estatuto del peón rural.

-La nación en Armas. Autarquía industrial. Mosconi y Savio.

-Análisis del primer y segundo plan quinquenal.

-La Constitución del '49.

-El ABC y la tercera posición.

-La Fundación Eva Perón

-La relación de Perón con la iglesia. Hacia una iglesia Peronista.

-Congreso de Filosofía del `49 en Mendoza. Debates alrededor de la Comunidad Organizada.

-Los levantamientos militares "gorilas" y el bombardeo a Plaza de Mayo.

-"Por cada uno de nosotros caerán cinco de ellos" .

-Las milicias obreras de Evita y el mito de las metralletas en la CGT.


7. El exilio de Perón. Y los textos furiosos

-Por el Paraná en la Cañonera Paraguaya

-Perón en Caracas.

-Ciudad Trujillo.

-Puerta de Hierro.

-"La fuerza es el derecho de las bestias"

-"Los Vendepatrias, pruebas de una traición"


8. La resistencia peronista.

-Las cartas Perón -Cooke. El delegado personal.

-El cadáver de esa mujer, Santa Evita.

-Pacto y ruptura, Perón Frondizi.

-Jauretche y los profetas del odio. La paradoja Cooke- Jauretche.

-Comando Superior Peronista y comando táctico.

-Operativo retorno.


9.La segunda resistencia y el surgimiento de la juventud maravillosa.

-La fundación de la JP, Rulli, Rearte, Nell, Dardo Cabo. Los malditos Caminos.

-Operativo Cóndor.

-Las FAP en Taco Ralo.

-Cordobazo.


10.Trasvasamiento generacional y las formaciones especiales

FAP, FAR, Montoneros.

-Ajusticiamiento de Aramburu.

-Cámpora trae a Perón.



11. Perón y el "Tío"

-Cámpora al gobierno, Perón al poder.

- La Hora de los pueblos, el ENA y el FREJULI.

-Aun no tronó el escarmiento...

-Rucci.

-Los estúpidos imberbes.


12. Llevo en mis oídos la más maravillosa música

- Latinoamérica ahora o nunca.

-Mi único heredero es el pueblo..


13. Isabel y el golpe militar

-López Rega y las “Tres A”

-El Operativo Independencia, el foco tucumano y la clandestinidad montonera.

-El Rodrigazo.


    14. La vuelta a la democracia y los años 80's.

-Luder y Herminio, los mariscales de la derrota.

-El Congreso del PJ en La Pampa.

-La Revista Unidos.

-El peronismo sin las fuentes

-Ubaldini

-Cafiero enfrenta al caudillo neoliberal riojano


15. Los años 90's y el final cantado de 2001


- Mor Roig, Alsogaray y el almirante Rojas.

-Indulto: montonero o milico torturador, la biblia y el calefón.

- Cavallo que grande sos… “seduciendo al capital”

- Las relaciones carnales y el "robo para la corona".

-La re-reelección y la reforma Constitucional del 94

- Piedra papel o tijera: El riojano patilludo o el cabezón bonaerense.

-Los hielos continentales son nuestros…

-Cristina en el parlamento: “ paren la Ley de Flexibilización laboral…”


16. La recuperación del país: Kirchnerismo.

-19 y 20 del 2001

-Quiero ser presidente dentro de 10 años…

- 25 de Mayo del 2003.: Con la convicciones a la Rosada”

-Mar del Plata: La tumba del ALCA.

-¿Pingüino o pinguina?

-El campo sojero y oligárquico.

-Las medias neobienestaristas.

- Recuperacion de los fondos y nuevas jubilaciones.

-Asignación Universal por Hijo, etc, etc

- Y todo lo que falta por hacer...


Taller de Peronismo
"a lo único que no estamos dispuestos, es a no discutirlo..."


lunes, 4 de abril de 2011

La conversación en la sala de gabinete

ADELANTO EXCLUSIVO DE EL FLACO, DIALOGOS IRREVERENTES ENTRE NESTOR KIRCHNER Y JOSE PABLO FEINMANN
Los pormenores de la particular relación que el filósofo, escritor y columnista de Página/12 describe en su nuevo libro se iniciaron en 2003, tras la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, y se extendieron hasta 2006, cuando un mail le puso ¿fin? El libro que esta semana llega a las librerías muestra un perfil hasta ahora totalmente desconocido del ex presidente.
 Por José Pablo Feinmann
Imagen: Daniel Jayo.
Otra vez la voz del vocero presidencial en el teléfono:
–El Presi quiere verte. Tarde, como a vos te gusta. A las 8 de la noche. ¿Está bien?
Tomo un taxi.
–A la Casa Rosada.
–¿No va a cualquier lado usted, eh?
–Soy contador. Sumo y resto. Lo mío son los números, no la política.
Ese día iba mejor vestido. Llevaba corbata y un traje oscuro.
–Ajá, los números y no la política. ¿Le creo?
–Oiga, ¿cómo no me va a creer?
–No sé, usted tiene voz de político. De dar discursos.
–No di un discurso en mi vida. Una vez, en un reencuentro con compañeros del secundario. Estábamos todos en pedo.
–¿Qué le parece este Presidente?
–Hasta ahora no mató a nadie. Mírelo a De la Rúa. Con esa cara de Luis XXXII y se fue dejando más de treinta cadáveres.
–¿Luis XXXII?
–Dos veces más boludo que Luis XVI.
–Qué bueno. ¿Y cree que..?
–Dígame, ¿a ustedes les pagan por hablar con los pasajeros?
Llego a la Rosada. Ahora estoy en la sala de espera. Me avisan que el Presidente me va a recibir en seguida. Aparece Omar Bravo. Lo conozco de los tiempos de la revista Medios y Comunicación, que salía por 1981 y tenía bastantes huevos. La dirigía Raúl Barreiros, colaborábamos Sasturain y yo y algunos otros.
(...)
–¿A qué viniste? ¿A ver al Flaco?
Así lo nombró Omar: El Flaco. Le dije que sí. Después, no lo vi más. Hubo algo que no cerró y se fue, supongo. Pero desde el 2004 es profesor de Política Internacional en TEA. Y le va muy bien. Lo sé porque me mandó un mail: “Sé que estás escribiendo un libro sobre el Flaco: acordate que el que te recibió en la puerta fui yo. Y cuando el Flaco andaba a los gritos pidiendo tu número de teléfono también se lo di yo, que lo tenía desde los tiempos de Medios y Comunicación”. Lo notable es que yo lo había puesto antes de que llegara su mail.
Pasé a la sala de gabinete. Primero hay que atravesar el universo de las secretarias. Saludan, sonríen. Se las ve radiantes.
Entro en la sala de gabinete. Kirchner está lejos. Mira por una ventana. La Plaza de Mayo, seguro. Sin saludarme, gira y dice:
–¿Ves estas coberturas doradas? ¿Son una mierda, no? Las puso Lanusse. Si las sacás, se ve la Plaza. Pero la Plaza te ve a vos. La seguridad aconseja dejarlas. Cubrir esas ventanas, así la Plaza no te ve a vos y vos no ves a la Plaza. Pero yo, a la Plaza, quiero verla. Quiero estar cerca de la gente. Total, ¿qué va a pasar? Es muy pronto para que me peguen un tiro. Vení, sentate. El se sienta en la cabecera. Me indica el asiento de la derecha. Los asientos son de cuero gris. O lo eran ese día. (...)
Néstor siguió hablando. Ninguna formalidad había tenido lugar. Entré y él ya estaba hablando. No hubo saludos de ninguna clase. Qué tal. Cómo andás. Cómo te va, Presidente. Leí una nota tuya este domingo. ¿Vas a ir con Filmus a Santa Fe? ¿Cómo está Cristina? Nada. Ahora estábamos en la mesa de gabinete. Y él seguía hablando. Era como un monólogo interno. Había empezado antes de que yo llegara y ahora continuaba. Pero en voz alta y dirigido a mí. Esa continuidad era lo esencial. Porque esa continuidad decía quién era Néstor Kirchner: alguien que no se detenía. No paraba. Pronto vamos a estar en la Quinta Presidencial, van a ser las 4.30 de la mañana, él va a tener que volar a las 6.15 para Córdoba y sigue hablando. Somos pocos. Alguien –Alberto Fernández– le dirá: “Néstor, tenés que salir para Córdoba en menos de dos horas”. El estaba metido en un rompecabezas político, lo venía delineando desde hacía diez minutos. Con algún fastidio por la interrupción, dirá: “No importa. A mí me gusta esto”. Hará un gesto con las manos, abarcándonos. Significaba: “Esto”. Y esto era la política. Su obsesión, lo que le impedía detenerse. Vamos, vamos por todo.
Esa frase lo define mejor que ninguna otra. Sería erróneo enfocarla desde la mira de la ambición. ¡Claro que era ambicioso! Un político tiene que ser ambicioso. La política es el juego del poder. De desear, de amar el poder, de ambicionarlo. Un político que no ame el poder es un perdedor antes de largarse a los conflictos, a los antagonismos y a los consensos. Pero el vamos por todo de Néstor era más que eso. Era su fuerza interior, una certeza profunda acerca de la realidad y sus resistencias: todas podían ser vencidas, derrotadas. No hay caída de la que uno no se levante. De toda derrota se sale. Estaba animado por la pasión de la voluntad. La voluntad era un ariete contra el muro de lo imposible. No creía, como Perón, que la única verdad es la realidad. (Aunque, si le venía bien, podía decirla. De hecho me la dirá en la carta que habrá de enviarme en junio de 2006, al analizar nuestras diferencias ¿irresolubles?) Creía que toda realidad puede ser creada, si la creamos nosotros como fruto de nuestro triunfo. Y que toda realidad, si es adversa, puede ser vencida, porque nuestra pasión, nuestra voluntad de vencerla es más fuerte que ella. Al fin y al cabo, ¿qué es la realidad? Algo ya constituido, ya hecho, un bloque en sí, que remite a sí, cuya fuerza es no cambiar, es ser lo que es para siempre, la realidad es un cascote en el camino invencible de la voluntad. (...)
Sigue Néstor:
–Yo no voy a andar con medias tintas. Ojo: soy un gradualista. Pero el país está por el piso y cuando uno encuentra un país así no se puede dar el lujo de ser gradualista.
–Hay mucha pobreza, Néstor. Hay hambre. En algunas escuelitas de provincia los pibes se desmayan en el aula. ¿De qué? De hambre. Ese pibe está condenado. Entre tanto, un pendejo del Liceo Francés, rico, bien alimentado, desarrolla sus neuronas. Ese es un triunfador. El otro, no. El otro está condenado. Tiene una existencia...
–Una existencia-destino.
–Gracias por leerme.
–Hace rato que te leo. Mis hijos también. Contame bien eso de la existencia-destino.
–Sartre se equivocó cuando dijo que la existencia precede a la esencia. Desde nuestro pensamiento situado se equivocó. Hablaba desde un país del Primer Mundo. Deteriorado por la guerra, pero sin hambre. Aquí, la esencia precede a la existencia. Porque la esencia de un pibe de una escuela rural no es la misma que la de un pibe de un colegio privado. La esencia es lo que cada uno trae al mundo. Al nacer ya tengo un pasado. Tengo padres, tengo una casa (si la tengo), tengo un lugar al que llegué, puede ser Jujuy, Yahvi o la calle Arroyo, tengo comida, mucha, poca o ni una mierda. Eso me condiciona. Condiciona mi vida. Construye mi destino. Si no me alimento bien de pibe, si no recibo amor de mis padres, no voy a saber dar amor, no voy a saber querer. En la escuela rural la maestra es una piba llena de generosidad que hace lo mejor que puede. Pero en una privada de San Isidro una maestra tiene una formación privilegiada que es la que trasmite a los pibes que van a ser la derecha de mañana. Casi siempre es así. A veces, no. Rebeldes nunca faltan. Pibes que rompen con su clase social. O sea, prioridad número uno: cero hambre.
–Eso lo anda diciendo Lula. Pero “hambre cero” implica el tema del poder. Decime, ¿qué pensás del poder? ¿Quién lo tiene? ¿Nosotros?
–No.
–De acuerdo: nosotros tenemos que pelearle el poder al poder. Sacárselo en la medida en que podamos. Pero no va a ser fácil. Ahora la derecha está tranquila. Se asustó con el “Que se vayan todos” y los despelotes del 2001 y el 2002. Pero no saben retroceder. Ya me dieron un pliego de condiciones.
–¡Qué hijos de puta! ¿Te dieron un pliego de condiciones?
–Sí.
(No me dijo quién. Fue José Claudio Escribano, el de La Nación. Ese tipo, durante la dictadura, era un ideólogo de primer nivel. Bajaba línea desde su “democrático” diario, que apoyó todos los golpes de Estado.) (...)
–¿Conocés la respuesta que le dio Perón a Braden cuando le llevó su pliego de condiciones?
Larga una carcajada.
–Sí, pero yo al hijo de puta que me trajo el pliego de condiciones no le podía haber dicho: “No quiero ser bien mirado en su país al precio de ser un hijo de puta en el mío”. Porque los dos tenemos el mismo país. El quiere una cosa. Yo quiero otra.
–Esa es la historia de la humanidad: unos quieren una cosa, otros quieren otra. No tiene arreglo. (...)
–Pero, ¿tan fuertes se creen como para traerte un pliego de condiciones? ¿O te creen tan débil?
–Lo segundo. No olvidés algo: soy el Presidente que asumió con sólo el 22 por ciento de los votos. Nadie, nunca, en la puta vida, asumió con menos votos la presidencia del país. ¿Cómo querés que no me vean débil?
–Entonces, la cuestión es: cómo hacer para que te vean fuerte. O mejor: cómo hacer para que sepan que sos fuerte, que no les tenés miedo y que el 22 por ciento te lo pasás por el culo. (...) La pregunta es la de siempre: ¿cómo se crea poder?, ¿cómo se construye poder? Yo siempre dije una frase. La dije desde pendejo. Cuando se hablaba de “tomar el poder”. Todo el tiempo todo el mundo hablaba de tomar el poder. Y yo decía: el poder no se toma, se crea. Quería decir: para tomar el poder hay que tener un poder superior al del poder. Ese poder, ¿de dónde sale? El poder para tomar el poder, ¿cómo se construye?
–Eso era en los setenta. Se creía que tomar el poder era asaltar la Casa Rosada. Como lo hicimos el 25 de mayo del ’73. Con Cámpora en los balcones y nosotros dominando la plaza. Pero hoy, ¿dónde está el poder? No creo que hoy –hoy, eh– construir poder sea algo posible de reducir al ámbito nacional. Y con esto vamos a la cuestión de América latina. Acá ya nadie se libera solo.
–No hay liberación nacional.
–Eso está muerto. O la cosa es continental o no va.
(...)
–¿Se le puede creer a un tipo que llegó a presidente de la República?
–Otra vez: ésos son prejuicios de intelectuales. –Se levanta y vuelve a caminar por la sala. Se pone las manos en los bolsillos. Le gusta hablar como si mirara alguna lejanía–. Sin embargo, es cierto: no es fácil creerle a un Presidente. Más aquí. Más en este país. Tantas veces nos metieron el dedo en el culo...
–Escribí una nota con ese título: El dedo en el culo.
–Cómo era.
–¿Te acordás cuando De la Rúa, casi al final, ya boqueando, lo llama a Menem a la quinta de Olivos?
–Sí, hasta me acuerdo de la foto. Daba asco verlos a los dos juntos.
–Precisamente. De la Rúa ya era un dedo en el culo. Ahora lo llamaba a Menem. Otro dedo en el culo. ¿Para qué lo llamó? Porque quería una segunda opinión. Está basado en un chiste muy bueno. Un famoso urólogo en lugar de un dedo te metía dos. Quería una segunda opinión.
Ni bola le dio al chiste. Me sentí medio pelotudo. Siguió dando algunos giros por la sala. Las manos, las dos manos en los bolsillos del pantalón. Estaba en mangas de camisa. El saco andaba por ahí, tirado en algún sillón, la corbata también. Dice:
–Pero es cierto. Un Presidente ya no tiene credibilidad. Me la tengo que ganar. Hago cada cosa. No te imaginás. A la mañana hablo por teléfono a cualquiera. A cualquiera, eh. Agarro, marco un número y espero. Alguien atiende y le digo: “Buenos días, disculpe que lo moleste. Quería hablar con usted”. “¿Quién habla?” “El Presidente.” “¿Quién?” “El Presidente, Néstor Kirchner. Quiero preguntarle si está de acuerdo con lo que estoy haciendo.” Algunos me reconocen la voz. Esos, aunque no lo pueden creer, me creen. “Qué honor, señor Presidente”, me dicen. Yo les digo que el honor es mío. Y que me diga qué le parece lo que estoy haciendo y qué haría él en mi lugar. Es genial, genial. De lo que estoy haciendo hablan poco. Ahora, de lo que harían en mi lugar... ¡mamita! Tengo que cortarles. O les digo que me disculpen. Que los vuelvo a llamar mañana.
No sé cómo, pero –lo recuerdo bien– ahora estaba Miguel Núñez. Que se reía y tenía un montón de papeles que sostenía como un tesoro o como la prueba irrefutable de algo. Sí, era esto: la prueba irrefutable de algo. Dice:
–Néstor, contale lo que te pasa con los que no te creen. (...)
–Uy, sí. Algunos no me creen. Los llamo a la mañana, ¿no? Como a todos. “Hola, qué tal. Cómo anda.” “¿Quién habla?”, dice el tipo. “Néstor Kirchner, el Presidente. Quería saber...” “¿Quién?” “Néstor Kirchner.” Y el tipo se encula y me grita: “¡Andá a cagar, Carlitos! ¿A vos te parece andar jodiendo a esta hora? Ni el mate me preparé, boludo”.
(...)
Se pone a mirar algo. Uno no sabe qué. Por ahí, nada. No mira nada. Se mira adentro. Busca. De pronto, el ejercicio se acaba y te mira de golpe:
–¿Cuántos poderes hay en la Argentina? –pregunta.
–En cualquier lugar del mundo hay muchos poderes.
–No, no, esas boludeces ya las conozco. La multiplicidad de poderes. Todo se multiplicó en los últimos años. Sin embargo, la globalización es una. Que no jodan. Es una. Son ellos los que nos globalizan. Nosotros, de boludos, nos dejamos globalizar.
–Hay dos poderes en la Argentina. Los dos que Menem armonizó: el establishment y el peronismo. Menem sometió el peronismo al establishment.
–Entones no los armonizó.
–Fue una armonía, pero desigual. Menem convenció al peronismo de que el gran negocio, en los noventa, con la URSS hecha pelota, era seguir al establishment, al neoliberalismo. Nadie dijo que no. Total, todo se había ido a la mierda. Era la hora de ser socios de los triunfadores, de ser parte de la gran cosecha, de afanarse el país con ellos. Esos dos poderes siguen siendo los de hoy.
–¿Y vos proponés que yo me abra de los dos?
–No, que crees uno nuevo.
–¿Y mientras tanto en qué me apoyo?
–Ni el peronismo ni el establishment te pueden atacar por lo menos durante un año y medio. Si abrís un nuevo espacio, muchos te van a seguir. De todos lados. Peronistas que están hartos del aparato, gente de la izquierda, de los derechos humanos, empresarios podridos de los carcamanes del peronismo, hasta Estados Unidos. En serio, puede interesarles una fuerza nueva, democrática, lúcida, limpia, más que la mafia del aparato duhaldista.
–A mí me interesa eso. Y lo voy a intentar. Sobre la marcha se verá cómo viene la mano. Para hacerlo voy a tener que hablar con todos. La política es eso, eh. La política es no hacerle asco a nada. (...)
–¿Eso y no otra cosa? –pregunto.
–Eso y no otra cosa –insiste Néstor–. No hacerle asco a nada.
–Es lo que dice Perón en Conducción política: “A algunos les quiero dar una patada y les doy un abrazo”.
–Eso se lo debe haber dicho Maquiavelo al príncipe.
–Puede ser. Pero seguro no le dijo: “Cuando se negocia hay que ceder el 50 por ciento. Pero quedarse con el 50 por ciento más importante”. En fin, mirá de lo que le sirvió con la Jotapé. Negoció cagándolos a tiros.
Otra vez se queda en silencio. Pero poco. Hace en seguida una de sus transiciones bruscas. Néstor Kirchner es capaz de tomar decisiones impulsado por una fuerza interior que casi no le cabe en el cuerpo. Son tan veloces que uno no sabe si las pensó, si las había pensado o si no las pensó ni por joda, se largó a la pileta nomás. Es algo tan suyo, tan personal como cuando alguien le dice una idea, él no tiene ganas de darle pelota y, moviendo la mano de un lado a otro, con los tres dedos unidos y en punta como si fueran una lapicera, le dice:
–Anotalo. En serio, anotalo. Después me lo das.
Eso y “metetelo en el culo” es lo mismo.
–¿Vos conocés la pobreza? ¿Le viste la cara a la pobreza?
–No mucho en los últimos tiempos. Les vi la cara a los obreros cuando tenía una fábrica con mi hermano. Entre 1965 y 1982. Vino Martínez de Hoz, mi hermano se puso un negocio de Puerto Libre, hizo guita a patadas y yo tuve que negociar la quiebra. Me quedé en pelotas.
–La cara de los obreros no es la cara de la pobreza. Los obreros de la época que mencionás tenían laburo, salario, casa, familia, dignidad. La pobreza es indigna. Menem humilló a los obreros. Los transformó en mendigos. Pero, ¿recorriste el conurbano?
–Lo siento, no. Casi no salgo de mi casa. Escribo como un poseído.
–Le ves la cara a la pobreza y no te olvidás más. ¿Vos peleás por los pobres?
–Peleo para que todo sea menos brutal. No creo que pueda cambiar este sistema de mierda. Además, no tengo ninguna receta. No sé por qué lo cambiaría. Aumentaría la participación de los marginados en la renta nacional. Haría un plan de viviendas. Crearía industrias para que tengan trabajo. Pero ya no creo en el socialismo de Marx ni de Lenin. Hay que hacer otra cosa.
–¿Cuál?
–No sé. O sólo algo sé, apenas algo: nada de dictadura del proletariado.
–Insisto: vos peleás por los pobres. ¿Cuando decís que peleás para que todo sea menos brutal pensás en ellos?
–Sí.
–¿Y cómo no les vas a ver la cara?
–Se la veo en Buenos Aires, Néstor. Los veo revolviendo los tachos de basura. Estoy comiendo en Lalo y desde la ventana veo a los pibes revolviendo la basura. Después, como con una culpa que me perfora el estómago.
–Es el precio que pagás para tener la conciencia tranquila.
–La tengo tranquila. No puedo hacer más de lo que hago. No puedo pirarme como Simone Weil. No puedo ir a laburar a la Renault. Que, además, se rajó de aquí.
–Podés venir conmigo a Tucumán.
Otra faceta de Néstor. Los viajes sorpresivos: “Te venís conmigo”. Sigue:
–Estuve ahí. Fui en tren. Para ver bien todo. Para no dejar de ver la miseria. Cuando el pobrerío se agolpaba junto al tren me tiré sobre ellos. Quería tocarlos, que me tocaran. Tenía un ramo de flores. Ellos sabían para qué había ido. Había una gran fosa. Los milicos habían enterrado ahí doscientos cadáveres. ¿Pocos, no? Total, estamos acostumbrados a cifras peores. ¿No son una mierda las cifras? Te dicen doscientos, quinientos, diez mil, treinta mil y no ves ni una cara. Te muestran la foto de un pibe, de una piba y te querés morir. Te ponés a llorar. “Hijos de puta”, decís. “¿Cómo pudieron matar a esta piba, a este pibe?”. Me llevaron hasta la fosa y ahí tiré el ramo de flores. Después volví al tren y me fui. Oíme bien, la próxima vez que vaya a Tucumán te venís conmigo. Te agarro de un brazo y nos tiramos juntos sobre la gente. Ahí le vas a conocer la cara a la pobreza.
No supe qué contestarle.
Entonces apareció Cristina. Venía contenta, cargaba con un libro de dimensiones temibles. Camina pisando fuerte, siempre decidida, siempre sabe a dónde va. Todo piso que pretenda tolerar esa pisadas deberá ser fuerte. Si no, se agrieta. Si se agrieta, ella no se hunde. Da un pequeño salto y sigue por otro carril. Hasta donde yo sé –no es mucho lo que sé, pero creo conocerla–, Cristina se fija una meta y la meta no se le escapa. Apunta hacia y hacia ahí va. (...) Ahora pone el enorme libro sobre la mesa de gabinete. Es un libro sobre los glaciares.
–Hola, José Pablo. –Y sin pausa alguna– Miren esto. ¿No es hermoso?
Néstor lo mira minuciosamente. (¡Cuánto hace que no meto este adverbio! Claro: apesta a prosa borgeana.) Del modo que sea, el adverbio ya está. Sigamos con él. Si Néstor mira minuciosamente, ¿con qué ojo lo hace? Se supone que con el que no se le piantó para un costado. ¿Cuál es? No es fácil la cosa.
Cuando hablo con él no sé bien dónde mirarlo. Porque uno no demora en descubrir el ojo correcto. Sin embargo, ¿hay que mirarlo siempre ahí? ¿No es remarcar su carencia (esa desviación es una carencia: la carencia de un ojo bien centrado) mirarle solamente el ojo sano? No hacerlo, me pone mal. ¿Por qué no mirarle los dos ojos? Tiene dos ojos. Uno, desviado. Pero no es menos suyo que el otro. Y los dos deben haber tenido la misma importancia en su vida. Y hasta acaso más la tuvo el desviado. Porque era el problema a superar. ¿Cómo superar que uno tiene un ojo para otro lado? ¿Qué cargadas habrá tenido que aguantar de pibe? ¿Cuántas veces se habrá tenido que agarrar a las piñas? Los pibes son muy crueles con esas cosas. (“¡Virola! ¡Bizcacho! ¡Se te piantó un ojo, boludo!”) ¿Acaso en esa frase admirativa de sus compañeros cuando conquistó el corazón de Cristina, la envidia no estaba aumentada por la cuestión del ojo?
–¿Vieron la mina que se levantó Lupín?
Podría significar:
–¿No es increíble que el virola éste, con ese ojo que se le fue a la mierda, se haya levantado esa mina?
Cuando me mira de frente trato de mirarle los dos ojos. Darles la misma jerarquía. Y, cuando no puedo, le miro el entrecejo. De esto debe estar más que apiolado porque lo deben hacer muchos. Es la más fácil. “Le miro el entrecejo y zafo.” Porque hay otro problema: no es tan fácil descubrir en todo momento cuál es el ojo al que hay que mirar. A veces se le mezclan a uno. Y se encuentra mirando el que no quería, el que se había vedado. La clave –creo– es no vedarse ninguno. Mirarlo a los ojos como suele decirse. Si uno lo mira así (a los ojos) lo mira indiferentemente a uno y a otro. Se libera del problema del ojo privilegiado. Total, a él ya le debe importar poco a dónde lo miran. Creo que delegó el problema en el otro. Con el tiempo encontrará una solución fantástica. Los grandes actores norteamericanos, los rudos, los que hacen películas de cowboys o de guerra y tienen que andar mucho bajo el sol, siempre entrecierran los ojos. Clint Eastwood tiene los ojos como dos rayitas. (...) El ceño siempre fruncido, siempre malhumorado, y la boca la ladeaba hacia la izquierda o hacia la derecha. Cuando lo hacía mostraba los dientes y cerraba ese ojo, el otro lo dejaba totalmente abierto. La excusa era el sol. Alguien (¡qué lástima que no fui yo!) le dio a Néstor estos datos. O él lo descubrió solo al asunto ese de cómo cerrar un ojo y quedar como un cowboy bravío. La cuestión es que empezó a hacerlo y le quedó bárbaro. Clint Kirchner reemplazó al pibe del ojo virado de la primaria, de la secundaria, de la facultad, de la militancia. Se acabó: ahora era el Marshall de la República, era Clint Kirchner y tenía, como siempre, a la chica más linda del pueblo.
La chica más linda del pueblo dice:
–¿No es hermoso?
–Son los glaciares –dice Néstor.
–Sí, ya sé, bobo. Pero el libro me lo regaló Joseph Stiglitz. Hace dos horas que estoy hablando con él y tiene un montón de ideas para ayudarnos.
Joseph Stiglitz es Premio Nobel de Economía. Suerte que Cristina no agregó: “Vos, en cambio, hace dos horas que estás con este nabo con el que no vas a ir a ningún lado”. Pero yo lo pensé. “Cristina debiera decirle eso.” Jamás lo habría hecho. Sin embargo, si así me pareció, tal vez fue porque algo de eso flotó en el ambiente. ¿O era yo el que lo sentí, era yo el que se sentía un intruso en la Casa de Gobierno, el que no tenía un Premio Nobel ni Saramago le había dicho cómo ganarlo? Stiglitz siempre fue importante para el gobierno de Néstor y Cristina y sigue ahora cerca de ella. Desde luego, está contra la libertad de mercado, a favor del intervencionismo estatal y el Mercosur. Para el establishment y sus periodistas, una pesadilla. Un enemigo mortal.
Cristina dice:
–Hasta luego –y desaparece tras la puerta.
–¿No querés ir con Stiglitz? –le pregunto a Néstor–. Debe tener cosas más importantes que yo para decirte.
Néstor sonríe sonoramente.
–No te creo que digas eso en serio. Para vos, un economista, aunque sea Stiglitz, es un tipo que sabe sumar y restar, pero de política nada.
–Conocés la frase: la política es algo muy importante para dejársela a los economistas.
–¡Claro! Miralo a Menem. Les dejó el país a los economistas. Lo hicieron mierda. Pero hay otra cosa.
–¿Otra cosa?
–Otra cosa por la que no te creo que digas en serio que me vaya con Stiglitz y te deje. Entre Stiglitz y vos, te parece mucho más importante que esté con vos.
–Bueno, con Stiglitz está Cristina. Es posible que ya sea suficiente.
–Tampoco es por eso. Mirá, José Pablo, vos tenés muchas buenas cualidades. Pero creo –creo, eh– que la modestia no figura entre ellas.
–¿La modestia es una buena cualidad? ¿No es una cualidad medio pelotuda? ¿De qué te sirve la modestia? (...) ¿Vos sos modesto? Si me decís que sí tampoco te creo.
–No sé si soy o no modesto. Pero soy bravo, peleador. Voy a tratar de armar un gran quilombo antes de que me saquen de aquí. ¿Y sabés cómo me sacan de aquí?
Se inclinó hacia mí y me miró fijo. No supe con cuál de los dos ojos, pero sin duda con el mejor. Y con una certeza que sostenía existencialmente todo su edificio político, dijo:
–De aquí me sacan con los pies para adelante. Solamente así.
Me encargó una misión que ya comentaré. Pero nuestra conversación en la sala de gabinete había terminado. Terminó con esa confesión de hierro. Esa confesión que implicaba la aceptación del riesgo de la vida y la decisión de entregarla si era necesario. Creo que también agregó:
–Yo, de aquí, no me voy en helicóptero.
Ese encuentro –el primero– había durado una hora y 45 minutos.

martes, 29 de marzo de 2011

La Ciudad de Buenos Aires votará el 10 y el 31 de julio

    

A militar mucho amigos, para que esto no se repita, ni trascienda a nivel nacional. (La Cámpora graduados de Sociales)

MACRI LANZO SU CAMPAÑA EXHORTANDO A LA OPOSICION A UNIRSE CONTRA EL MODELO VIGENTE

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, convocó a sus aliados políticos a “desprenderse de las pequeñas miserias” para conformar un espacio común para enfrentar al oficialismo a nivel nacional, y adelantó que le pedirá a la Legislatura la unificación de las elecciones locales con las de las Comunas. Durante su virtual lanzamiento como precandidato presidencial, consideró que el actual es “el peor momento de nuestra democracia desde 1983”.
“Convoco a toda la oposición a encontrar un espacio común" y a “desprenderse de las pequeñas miserias”, enfatizó Macri, en lo que fue un virtual lanzamiento nacional de su candidatura luego de que ayer ratificara su pretensión por competir por la Presidencia de la Nación y no por su reelección en el ámbito porteño.
Según el funcionario, las fechas fijadas para los próximos comicios porteños -el 10 y 31 de julio, un mes antes de las que se habían especulado- “respetan el espíritu de la Ciudad, que es generar un espacio separado, diferente“ de los procesos electorales de autoridades nacionales.
Asimismo, adelantó que pedirá a tanto a los legisladores del oficialismo como de la oposición “que se reúnan y traten de simplificar el calendario", unificando las elecciones de comunas con las de jefe y vicejefe de gobierno a fin de “simplificarle la vida a la gente, no generar gastos innecesarios” y “dar un ejemplo de pragmatismo y eficiencia”.
El anuncio que tuvo lugar en la sede del Ejecutivo porteño tuvo una introducción en la que trató de fundamentar por qué “estamos viviendo el peor momento de nuestra democracia” en el marco de una “cultura de la intolerancia y la prepotencia”.
En ese preludio, Macri, en tono de candidato a presidente, expresó su “enorme preocupación” por el bloqueo de trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses que imposibilitó la salida de Clarín, “impidiendo la libertad de prensa”. Este hecho, según Macri, ocurrió ante “el espantoso silencio del Gobierno nacional”.
El jefe de Gobierno fustigó, además, a los medios estatales de comunicación, que, manifestó, “son utilizados para hacer campaña proselitista a favor del oficialismo en forma grotesca”, además de servir para “agredir y descalificar a periodistas y políticos” que critican al Gobierno.

lunes, 28 de marzo de 2011

HUGO CHAVEZ LLEGA MAÑANA Y SERA PREMIADO EN LA UNIVERSIDAD DE LA PLATA



“Dar la palabra a los sin voz”

La decana de la Facultad de Periodismo de la UNLP, Florencia Saintout, explica que el presidente de Venezuela será distinguido a propuesta de los estudiantes por su apoyo a la comunicación popular y por la experiencia de Telesur.
 
La Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata entregará mañana al presidente Hugo Chávez el premio Rodolfo Walsh en la categoría “Presidente Latinoamericano por la Comunicación Popular”. Funda la distinción al venezolano en “su compromiso incuestionable y auténtico en afianzar la libertad de los pueblos, consolidar la unidad latinoamericana, defender los derechos humanos y ser consecuente con la verdad y los valores democráticos”. “El proceso que encabeza Chávez desnaturalizó la idea de que sólo unos pocos, los dueños de las empresas de comunicación, deben tener la posibilidad de expresarse. Apuntamos a profundizar esa desnaturalización y pensamos que es uno de los roles centrales que debe cumplir la universidad”, explica Florencia Saintout, decana de la Facultad de Periodismo, a la que ingresaron este año 1200 estudiantes.
–¿La categoría se creó especialmente para Chávez?–Sí, el premio se entregó a diversas personalidades de la cultura y la comunicación, hace dos años a Evo Morales y este año decidimos formalizar esta idea de “presidentes latinoamericanos por la comunicación popular” con la idea de que sea más de uno, algo que el contexto latinoamericano permite. Hay una región comprometida con un debate en torno del estatuto de la comunicación, que durante mucho tiempo no se discutió: comunicación equivalía a medios empresariales y punto. Si bien siempre se resistió esa idea, estamos en un momento histórico porque el tema forma parte de las agendas estatales y de gobierno.
–¿Cómo surgió la idea?–La propuesta fue del centro de estudiantes. La facultad la tomó e iniciamos las gestiones. El premio tenía que ver al comienzo con valorizar la experiencia de Telesur, una propuesta de Chávez para pensar un proyecto interestatal desde América Latina, con información propia para los latinoamericanos y el mundo. Nos parecía que carreras como la nuestra debían señalarlo, sobre todo en el marco de una discusión que atravesaba las fronteras venezolanas, en la cual se atacaba tanto a ese proceso.
–¿Qué se premia concretamente en el caso de Chávez?–Se premia su preocupación y compromiso con el derecho a la comunicación de aquellos que no lo han tenido históricamente, de quienes han sido postergados en el goce del derecho a la palabra.
–¿Cuál es la visión sobre la libertad de expresión en Venezuela?–Cuando se discute libertad de expresión, o se dice que se discute, por lo general se están enmascarando otras cuestiones relacionadas con la libertad de empresa. El proceso que encabeza Chávez desnaturalizó la idea de que sólo unos pocos, los dueños de las empresas de comunicación, deben tener la posibilidad de expresarse. Esto trae aparejados muchos debates, ponerlo en discusión no significa cuestionar la libertad de expresión. En Venezuela la mayor parte de los medios siguen en manos privadas.
–Venezuela tiene varias denuncias en el sistema interamericano y es cuestionada por ejemplo por endurecer las penas para los delitos de calumnias e injurias, que en la Argentina están despenalizados.–La Comisión Interamericana ha hecho sugerencias que suponemos se estarán tomando en cuenta. La Argentina está en otro lugar, hay que comprender la complejidad de la situación venezolana y no para no opinar, por supuesto. Hay una tremenda polarización y muchas de las voces que denuncian censura o persecución son las mismas que apoyaron el golpe de Estado y ahora tienen enfrente a un gobierno comprometido con la comunicación popular, con dar la palabra a los sin voz. Seguramente hay cuestiones a mejorar, pero respetando siempre un principio que tiene que ver con la responsabilidad social de los medios. Eso es tremendamente positivo.
–¿Qué expectativa genera la visita?–Es muy importante poder recibir a un presidente elegido por amplias mayorías, democráticamente, y que venga no sólo a recibir un premio sino a hablar con los estudiantes. Lo planteamos como un acto abierto a la comunidad y a las diferentes expresiones del movimiento estudiantil. Nos parece importantísimo, desde una universidad que recibe cada año a miles de estudiantes, poder hablar de la política de comunicación en Venezuela. Y hay mucho entusiasmo en el movimiento estudiantil, que tiene cada día más estudiantes comprometidos con alguna práctica militante. El paisaje de las universidades está cambiando muchísimo.

sábado, 26 de marzo de 2011

Veinte años que transformaron el Cono Sur

Hoy se cumplen exactamente dos décadas de la firma del documento que dio origen al Mercosur. Los cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay explican en esta nota exclusiva para Página/12 la importancia e implicancias del bloque regional.
 
 Por Héctor Timerman *,Antonio de Aguiar Patriota **,Jorge Lara Castro *** y Luis Almagro ****
Opinión
Hace exactamente veinte años, el 26 de marzo de 1991, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaban el Tratado de Asunción, instrumento fundador del Mercosur. La creación del Mercosur siguió la tendencia de formación de bloques regionales que caracterizaba la escena internacional a inicios de la década de 1990. Constituyó parte importante de una respuesta al desafío de encontrar nuevas formas de inserción de nuestras economías en el mundo.
Pero el proyecto consagrado en el Tratado de Asunción va, desde el origen, más allá de la dimensión económico-comercial, en sí misma muy relevante. Nuestros países vivían, en 1991, un doble reencuentro: con la democracia y con su propia vecindad. El Mercosur es también la expresión de ese reencuentro. Es la demostración de la capacidad conjunta de los cuatro países de sobreponer, a diferencia del pasado, una agenda compartida de valores e intereses comunes.
En los veinte años transcurridos desde la fundación del Mercosur, las relaciones entre nuestros países se transformaron profundamente. Consolidamos relaciones de confianza mutua, profundizamos nuestros canales de diálogo político y estrechamos nuestros lazos de cooperación en diferentes dominios. En el plano económico, los avances son particularmente elocuentes. En 1991, nuestro comercio sumaba U$S 4,5 mil millones. En 2010, el volumen de los intercambios se multiplicó diez veces, alcanzando U$S 45 mil millones. Se avanzó en temas sensibles como la eliminación del doble cobro del arancel externo común, el código aduanero común, disciplinas comerciales comunes, cuyos acuerdos en otras épocas parecían muy lejanos, lo que estimula hoy a encarar con gran confianza nuevos desafíos, como son la integración productiva, la integración energética, el libre tránsito, la superación de las asimetrías y la evolución permanente de la institucionalidad.
Ese dinamismo y el creciente entrelazamiento de las economías del bloque nos volvieron más fuertes, como lo demostró nuestra capacidad de reaccionar a la crisis económica internacional desencadenada en 2008. El año pasado, los países del Mercosur crecieron, en promedio, más del 8 por ciento.
En dos décadas, marchamos hacia un sistema en que los países del Sur ganan mayor relevancia. Y con eso, se refuerza la importancia del Mercosur como instrumento para la construcción de un futuro de creciente prosperidad para nuestra región.
Así como en 1991, necesitamos repensar hoy nuestro lugar en el nuevo contexto internacional. Tenemos todas las condiciones para enfrentar ese desafío con optimismo. El Mercosur –como el conjunto de América del Sur– es un espacio de paz y democracia. Es una potencia energética en expansión y corresponde al territorio agrícola más productivo del mundo. Engloba un mercado consumidor significativamente ampliado por políticas consistentes de inclusión social. Atrae el creciente interés de socios extrarregionales, como lo demuestra la participación, en la Cumbre de Foz de Iguazú, en diciembre de 2010, de altos representantes de socios geográficamente distantes como Australia, Emiratos Arabes Unidos, Turquía, Palestina, Siria y Nueva Zelanda.
Diversas iniciativas que se están tomando en el bloque han servido al imperativo de implementar la agenda ciudadana priorizada por nuestros países. Estamos determinados a caminar hacia un verdadero estatuto de la ciudadanía del Mercosur, que consolide y dé visibilidad a los cambios graduales, aunque profundos, que ya vienen sucediendo en la vida de muchos de nuestros ciudadanos.
Turistas que viajan por América del Sur sin el pasaporte; personas que obtienen con facilidad residencia permanente en otro país del Mercosur; personas que viven en el otro lado de las fronteras y unifican sus cómputos de jubilación; estudiantes y docentes que transitan entre escuelas y universidades de los cuatro países: para éstos, ya es perceptible la diferencia que hace el Mercosur.
Se trata de progresos con grandes consecuencias. Cuando las sociedades se apoderan de una idea –la idea de la integración– ella gana vida propia, trasciende la voluntad de uno u otro gobierno y se vuelve irreversible.
De esa forma, al cumplir veinte años, nuestro proceso de integración alcanza un nivel más elevado de madurez.
Ejemplo contundente de esa madurez es el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), que tiene hoy casi U$S mil millones, dirigido a reducir diferencias de desarrollo entre los socios. Los recursos del Focem están construyendo estradas, líneas de transmisión y redes de saneamiento básico. Están reformando escuelas y construyendo moradas. Ayudarán a pequeñas y medianas empresas a aprovechar las oportunidades traídas por la integración. Contribuirán a reducir asimetrías que, en el límite, nos debilitan a todos.
El Mercosur trajo una nueva visión de nuestros países respecto de sí mismos y de su inserción en el mundo. Ya podemos hablar de una “generación Mercosur”, que sabe que el desarrollo de cada socio es inseparable del desarrollo de los demás. Sea por el intercambio continuo de experiencias, sea por la definición de políticas de alcance regional, el Mercosur ha servido para tejer una tela de solidaridad abarcando diversos ámbitos de nuestras sociedades.
Debemos seguir perfeccionando el Mercosur, a partir de la comprensión de aquello que tiene de singular. Aprovechemos la fecha, por lo tanto, para reflexionar respecto del sólido patrimonio acumulado a lo largo de ese proceso. Patrimonio sobre el cual cabe continuar trabajando, en nombre de sociedades cada vez más democráticas, prósperas y justas.
* Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina.
** Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil.
*** Ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay.
**** Ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay