sábado, 22 de octubre de 2011

Presentación de la Revista Debates y Combates dirigida por Ernesto Laclau


Presentación de la Revista Debates y Combates dirigida por Ernesto Laclau

1º de Noviembre – 19hs.
Biblioteca Nacional – Agüero 2502-CABA

martes, 11 de octubre de 2011

Aventura de una vida

                          
Por Horacio González .

Cierro los ojos y pienso. Alguna vez he estado en una reunión política, en aquellos años, y de repente entra alguien diciendo mataron al Che. No puedo imaginar hoy quiénes eran, quiénes éramos, cuánto demoró el silencio atónito, cuál fue el primer balbuceo que alguien pudo ensayar, el análisis político que algún otro intentó hacer. No se puede decir que sobre ese hombre, cuya cabeza sostenía alguien por la cabellera en la escuelita de La Higuera, se haya elegido mal un apodo, el certero sobrenombre sin el cual hoy no puede ser pensado. Era una partícula capital de nuestro lenguaje; interpelación básica pegada como molusco al cuerpo de un idioma. Era él y la diferencia idiomática, tal como ese che trabaja, se ausenta o se pone como remedo en las variadas formas del castellano suramericano. Su nombre sucinto con el que firmaba los billetes de banco era una invención perfecta, tres letras que seguimos diciendo todos los días para llamar, llamarnos, poner las estacas necesarias para decir quiénes somos cuando hablamos.

De tanto en tanto, en la historia aparece un partisano del humanismo socialista, que pone exigencias superiores para la militancia de índole sacrificial. Estaba en un límite, y sin embargo era un límite que hoy ya ha sido superado. Todavía, hasta el Che Guevara, era posible que el jefe dispuesto a inmolarse como verdad inherente a un compromiso fuera fotografiado leyendo a Goethe en la floresta, escribiendo frases cortantes en cartas de despedida, pidiendo que a sus hijos los cuide el Estado socialista y mencionando a Rocinante para mostrar que él también era hijo de nociones épicas tamizadas por los mitos literarios de la caballería. Por eso mismo supo tomarse algo en solfa, con un humor ascético del argentino de alcurnia. En la batalla de Santa Clara portaba en su chaqueta la vieja cédula de identidad argentina, ese cuadernito de tapas duras que muchos tuvimos. Una bala perdida rebota en ella. Después dijo, con ironía zumbona, “viejo, me salvó la vida ser argentino”.

Una frase que alguna vez garabateara en sus notas y epístolas, “hay que ser duro sin perder la ternura jamás”, deja un sabor intranquilo pues con ella deseaba señalar el carácter del socialismo atinente al hombre nuevo, pero a pesar de la eficacia de este versículo, detenerse apenas en la ternura revelaba que alguien tan dotado como él para el pensamiento avanzado, que había propuesto reexaminar la idea de plusvalía para el trato entre las diversas unidades productivas del nuevo Estado, que había solicitado la idea de excepcionalidad histórica para evadirse de un marxismo atrapado en un sistema de leyes fijas, que había discutido con las duras recetas del realismo socialista en el arte, ese mismo Guevara, que nunca dejaba de exponer su escritura sutil, detenerse, pues, en el simple par dureza-ternura lo conformaba con algo menor a lo que hubiera sido internarse en la condición compleja de la conciencia revolucionaria, con sus claroscuros y espesuras. Podría haberlo hecho. En su famoso diario, esa agenda de una casa comercial alemana, había escrito: “Somos 22, Pacho y Pombo están heridos y yo con el asma a todo vapor”. No es fácil en la literatura contemporánea encontrar una frase con esa cadencia perfecta, un número, dos sobrenombres y el remate lacónico sobre el asma, que para ser leída exige de inmediato la rememoración del drama de la selva, ese puñado de hombres en dificultades, de cuerpos desvalidos y proyectos intrépidos.

Mucho se ha escrito sobre Ernesto Guevara de la Serna, sus transfiguraciones y calvarios. Tenemos por superior la breve nota que ha dejado José Lezama Lima, a poco de llegar la noticia de su tragedia a La Habana, en la que lo menciona como un nuevo Viracocha, y las páginas en las que lo recuerda Ezequiel Martínez Estrada, quien lo ve como un tribuno envuelto en vestiduras de antiguo orador romano en un acto universitario en Cuba. Estos dos grandes alegoristas dieron en el clavo respecto de la figura legendaria del revolucionario moderno, buscándole los modelos remotos, la arcaica trascendencia. No pueden desdeñarse los tramos en los que Cortázar, en su cuento “Reunión”, reconstituye la conciencia del Che en el monte, buscando los planos de su memoria en que afloran sus tiempos de estudiante argentino de medicina, y si hubiera ejercido, y si se hubiera convertido en un médico progresista, en su consultorio en Buenos Aires, entre pacientes obesos y parturientas, y si se hubiera casado en un matrimonio burgués, si es que finalmente no hubiera dejado en el camino “el escepticismo y la desconfianza que eran los únicos dioses vivos en su pobre país perdido”.

Mucho tiempo sus huesos estuvieron perdidos al costado de un aeródromo abandonado, en las cercanías de la incierta choza en que lo ultimaron. Cuando aparecen los osarios, el de él fue catalogado por los antropólogos forenses bajo la dominación provisoria de E-2. Ese nomenclador de los peritos esperaba impaciente por el nombre real, así como los despojos habían esperado por tres décadas la exhumación. Ese entierro mantenido como secreto de Estado, ese destino boliviano que lo hacía parte del suelo inquieto de ese país, fusionado con su mineralogía insurrecta, el incógnito de esos restos como piedras del incario, convivía en la imaginación de toda una época con lo que resumía la gran foto de Korda, boina, melena, mirada absorta en un punto indeterminado del horizonte. Tuvo a su cargo reunir en una sola figura la legendaria disyuntiva del siglo XX: aventurero o militante. Las dos cosas, en gran estilo, él fue.


* Sociólogo. Director de la Biblioteca Nacional.

miércoles, 5 de octubre de 2011

INAUGURACION EXPOSICION 200 AÑOS, 200 LIBROS. RECORRIDOS POR LA CULTURA ARGENTINA - JUEVES 6, 19 HS



La exposición se compone de 200 libros elegidos por un conjunto de intelectuales, escritores y artistas argentinos, como obras fundamentales de nuestra cultura. Es una invitación a emprender un viaje por esa cultura, pensada como una red ferroviaria, donde cada ferrocarril lleva el nombre de un escritor.

Se trata no sólo de una puesta narrativa, sino de una proposición lúdica, donde cada libro es una estación, que es acompañada por elementos pertenecientes a su universo: fotografías, música, películas, traducciones, y obras producidas especialmente para la muestra; con terminales de consultas interactivas, mesas redondas con intelectuales y artistas, donde se relaciona el arte y la palabra escrita.

A lo largo de la exposición se desarrollará un ciclo de cine y literatura, una serie de mesas redondas y música en vivo con lectura de escritores.

El acto inaugural estará a cargo de Eduardo Jozami, director del Centro Cultural de la Memoria, y Horacio González, director de la Biblioteca Nacional.

Selectores de los libros: Juana Bignozzi, José Emilio Burucúa, Arturo Carrera, José Carlos Chiaramonte, Leonora D’Jament, Jorge E. Dotti, Ángela Di Tullio, José Pablo Feinmann, Norberto Galasso, Griselda Gambaro, Germán García, Noé Jitrik, Jorge Lafforgue, Laura Malosetti Costa, Alan Pauls, Eduardo Rinesi, Andrés Rivera, León Rozitchner, Beatriz Sarlo, Alberto Szpunberg y David Viñas.


Av. Del Libertador 8151 (Ex ESMA) - CABA
(+54 11) 4702 - 7777
ccmhconti@jus.gov.ar
www.derhuman.jus.gob.ar/conti
Horarios
Martes a Viernes de 12 a 21 hs.
Sábados y Domingos de 11 a 21 hs.
Lunes Cerrado.


Biblioteca:
Martes a Viernes de 10 a 19 hs.
Sábados de 11 a 15 hs.

sábado, 1 de octubre de 2011

Cuando el lenguaje es más que pieza antigua

                                             

HORACIO GONZALEZ, MARIA PIA LOPEZ Y LAS COORDENADAS QUE GUIAN AL MUSEO DEL LIBRO Y DE LA LENGUA

El director de la Biblioteca y la directora del Museo no pueden ocultar su entusiasmo por el espacio inaugurado ayer, una institución que sólo encuentra un símil en San Pablo. “No será para custodiar el pasado, sino para una política de la lengua”, dicen.

 Por Silvina Friera. Página /12. Viernes, 30 de septiembre de 2011

“La lengua es un plebiscito cotidiano”, dice Horacio González, director de la Biblioteca Nacional (BN), mientras recorre El Museo del Libro y de la Lengua –diseñado por el arquitecto Clorindo Testa–, que se presentó en sociedad ayer con la participación de la presidenta Cristina Fernández (ver aparte). Lejos de plantarse como un custodio del pasado lingüístico argentino, este espacio inédito para el país y la región –sólo hay un museo similar en San Pablo (Brasil), con el foco puesto en la lengua portuguesa– desplegará “una política de la lengua” y un amplio campo de reflexión, pero sin sermonear sobre los modos en que se expresa la lengua nacional. “Cuando hablamos de la lengua, no podemos tener una posición purista conservadora”, advierte la socióloga María Pía López, directora del Museo, a Página/12.
La presentación del Museo del Libro y de la Lengua, que será inaugurado definitivamente en noviembre, sirve para anticipar las tramas que hilvanará este espacio. En las paredes de la planta baja se exhiben cuatro murales: Otoño, de Juan Carlos Castagnino; Primavera, de Lino Enea Spilimbergo; Verano, de Manuel Colmeiro Guimaraes, e Invierno, de Demetrio Urruchúa. Estos murales en proceso de restauración, que se encontraban bajo custodia de la BN y han sido incorporados el edificio, continuarán siendo restaurados a la vista del público. Lo primero que se encontrará el visitante es una exposición sobre la lengua, en la que coexisten paneles con distintas informaciones, archivos sonoros y audiovisuales, mapas interactivos, juegos electrónicos y artesanales y puestos de consulta con navegaciones por las distintas regiones del país. Pero también se expondrán algunos libros que hacen al debate clásico acerca de la existencia o no de un idioma nacional.
En el primer piso el objeto expositivo es el libro, desplegado a través de núcleos temáticos que articulan un conjunto de problemas fundantes de la cultura nacional, desde las traducciones, las prohibiciones hasta los usos de los textos como pedagogía política, como El contrato social, de Rousseau, traducido por Mariano Moreno y convertido en material escolar. El visitante también podrá bucear por el mapa de las editoriales argentinas, que incluye desde la Imprenta de Expósitos hasta los pequeños y fértiles sellos del presente, como Pánico el Pánico o Milena Caserola.
–Museo y lengua parecen oponerse. La lengua es flexible; el museo, en cambio, se supone más rígido o cristalizado. ¿Qué opinan de esta tensión?
Horacio González: –No me parece mal la tensión entre museo y lengua, que en este caso es muy apropiada porque no se trata de objetos extraídos de una experiencia anterior que ha desaparecido, y que el museo los conserva piadosamente. Se trata de permitir que el visitante recree la experiencia viva de lo que él ya posee, una lengua que en el espejo del Museo la va a ver de otra manera: activa, interconectada con el conjunto social, vinculada con sus raíces históricas.
María Pía López: –Tengo la impresión de que la lengua es lo fijo y la transformación al mismo tiempo. Tenemos que pensar la lengua como algo que se hereda, se macera; y es recreada todo el tiempo por los hablantes. Esa dimensión de transformación y de fijación ya está presente en la experiencia misma de la lengua. Una de las situaciones que tratamos de esquivar en la reflexión y construcción del Museo fue la perspectiva más historicista que implica reducir la lengua a una cronología preexistente; una vocación que tienen los museos en general, que nos parecía que traicionaba el movimiento mismo de la lengua. La idea es que el visitante se reconozca en una experiencia compartida; para eso el Museo tiene que ser muy interactivo y lúdico, de modo de proveer no tanto una explicación o una historia, sino también proponer situaciones.
–¿De qué modo se desplegará la diversidad del habla, en tanto el cordobés tiene un modo de acentuar o un fraseo distinto al riojano, al salteño o al porteño?
M. P. L.: –No se habla del mismo modo en todo el país y, por lo menos, según algunos lingüistas, tenemos cinco regiones lingüísticas. Pero optamos por tomar la división por provincias y proponer una especie de navegación por la música, la poesía y los relatos que han sido grabados, para que se puedan percibir las diferencias, fundamentalmente de tono oral. Hay otra herramienta que está en construcción: un mapa parlante de la Argentina; estamos haciendo grabaciones con un contenido definido por lingüistas, frases compensadas en las que se perciban los sonidos más distintivos de las regiones, para que uno pueda escuchar la misma frase dicha en cordobés, riojano, patagónico o porteño, y mostrar que no sólo habitamos un territorio donde hay heterogeneidad de lenguas, sino también que la lengua es un conjunto de variedades. En un país como Argentina, que fue un territorio colonial, hay algo que es necesario discutir todavía: la pretensión durante muchísimo tiempo de que España funcionara como centro rector de la norma estándar de la lengua. Esas estandarizaciones, que son necesarias gramaticalmente para la vida escolar, tienden a considerar erróneas todas las variedades que no pertenecen al estándar. Un Museo de la Lengua tiene que ser más democrático que esa pretensión de la norma. Cuando hablamos de la lengua, no podemos tener una posición purista conservadora. La lengua es una potencia común que está recreada permanentemente por los hablantes.
H. G.: –Cuando pensamos el Museo, partimos de la lengua como experiencia viva que caracteriza una suerte de libertad en la existencia. No se parte de la norma, pero la norma es otro tipo de existencia que implica instituciones. Hace mucho tiempo que está semirresuelto el problema con la Real Academia, que fue motivo de disputa en el siglo XIX y llevó a la renuncia de Juan María Gutiérrez, que había sido designado miembro de la Real Academia Española. Se puede considerar que hay un avance de posiciones de las regiones latinoamericanas en relación con cómo amplió la Real Academia su visión del español. Pero permanece un poco la idea de un hilo conductor que atraviesa toda la historia argentina, que es la construcción de su literatura a través de los usos más plásticos de la lengua. Yo creo que el Museo va a intervenir fuertemente en la vida universitaria, en la investigación sobre la lengua y quizá también en la escritura argentina. Es un pequeño artefacto muy poderoso desde el punto de vista de la política cultural, cuya potencialidad está por verse.
La última vez que se elaboró un mapa lingüístico de la Argentina fue en los años ’60; una investigación que realizó la lingüista Berta Elena Vidal de Battini para el Ministerio de Educación. “Ella relevó el mapa lingüístico trabajando con los maestros”, recuerda López. “Fue el primer libro oficial, del Ministerio de Educación, donde se reconoció legítimo el voseo; la primera vez que una institución no condenó el voseo y lo sostuvo como una forma usual de la Argentina. Hubo un intento similar de Ofelia Kovacci en los ’90 –creo que llegó a relevar dos o tres provincias–, pero quedó interrumpido por su muerte.”
–¿Con quiénes están realizando el mapa parlante?
M. P. L.: –Los relevamientos los estamos haciendo con un laboratorio del Conicet. Pero las personas tienden a leer las frases actuando de un modo hipercorrecto. No hablan como hablan habitualmente, sino como creen que tienen que hablar. Entonces falla el relevamiento; muchos de los registros no los podemos usar porque las personas ante un grabador actúan de otra manera.
H. G.: –Es lo que decía Borges de la gauchesca: el gaucho quiere hablar correctamente. El tema es tan interesante... La verdad que lo hace más interesante que lo haga una institución. Uno diría que la institución tiene mala fama, en tanto corta lo fresco de una experiencia. Y sin embargo, acá ponemos la incisión donde la experiencia idiomática colectiva e individual puede ser pensada. La ciudadanía lingüística se debe componer de sujetos con conciencia de los múltiples planos en los que actúan. Una especie de monotonía erudita es tan tonta como hablar como un teléfono celular todo el día. La cuestión es no convertirte en doctor de tu propio lenguaje ni ser presa del “idioma de la ganzúa”.

martes, 20 de septiembre de 2011

Resultados del Centro de Estudiantes de Cs. Sociales

DATOS DEL CENTRO DE ESTUDIANTES



Les agradecemos de corazón a TODOS y TODAS las que nos apoyaron, sea
 recibiendo volantes, escuchándonos en las aulas,en los pasillos, y todos en esos
 lugares en donde tratamos de hacer un poco de política, explicar nuestras
ideas, y tratar de incluir a nuestra hermosa facultad a la coyuntura nacional.
 Esto es todo menos una derrota, y les agradecemos de corazón todos los que
 militamos día y noche en estas elecciones.Nuevamente compañeros ayúdenos a
 seguir construyendo juntos, que esto recién empieza, así que vamos a seguir
 haciendo política y queremos que lo hagamos juntos! 
                                          Un abrazo compañero ENORME!!!!


CENTRO DE ESTUDIANTES
  1. La Juntada………………………............................................31,07%
  2. Frente Sociales x el Proyecto Nacional………………………….27,28%
  3. Izquierda al Frente…………..22,58%
  4. Mate-MUI……………………….4,66%
  5. Alfredo Bravo…………………..3,8%
  6. Nuevo Sociales…………………3,02%
  7. Sur………………………………….2,6%
  8. Proyecto Sur…………………….2,22%
  9. FAR…………………………………1,25%
  10. FPF………………………………….0,82%